Consistentes irregularidades de Panama NG Power 2020

Para febrero del año 2013, el Gobierno de esa época incitó a distintas empresas a participar en una competencia millonaria para ganar la contratación estatal del Gobierno para suministrar energía en el país a base de gas natural licuefactado por 20 años. Dicha licitación desde el primer instante tuvo grandes esperanzas.

La propuesta se basaba en que la compañía que resultara ganadora construyera una terminal o adaptase instalaciones ya existentes para proveer energía a base de gas natural a las empresas distribuidoras del país. Este, sería uno de los negocios más grandes en la industria energética en la historia de Panamá, un contrato que, conllevaría la construcción de una planta que podría requerir una inversión que sobrepasara los mil millones de dólares, y a través de la cual se proveería energía eléctrica.

Llegado el momento de encuentro de las distintas empresas participantes y comentando que aparentemente todo parecía estar bastante claro, hubo un comentario extraño por la parte de un funcionario de La estatal Empresa de Transmisión de Energía, sociedad anónima (Etesa), el cual afirmaba que estudiaban la posibilidad de hacer cambios al pliego de condiciones, con el propósito de habilitar la participación de dos géneros de empresas, las que tuvieran planes de construir una nueva planta y las que tuviesen infraestructura y mostraran un programa de reconversión para producir energía a base de gas licuado.

Lejos se estaba por meditar en ese instante, sobre las pretensiones que se tejían dentro de Etesa, por el contrario, se ocuparían de controlar la participación de las compañías, además de establecer nuevos parámetros de generación de energía con lo que se trastocarían los modelos financieros que sostenían la viabilidad del proyecto.

Pero en abril del año 2013, La Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP), entidad que da luz verde a las condiciones sobre la cual se hacen las licitaciones energéticas, aprobó las modificaciones propuestas por Etesa. En dichas modificaciones aparecen requisitos que hacen casi imposible la participación de las empresas que fueron a la asamblea aclaratoria, en su mayor parte, y las que por último adquirieron el pliego de condiciones.

Entre las privilegiadas para participar en tal licitación estarían Termo Energía, Panamá NG Power y Grupo Energético del Caribe, creyéndose que Panamá NG Power no tendría ocasión de participar en dicha licitación ya que semanas ya antes la ASEP le cancelaria la licencia temporal con la que gestionaría la operación de una planta de Telfers, Colón. No obstante, para el veintidos de abril, se replantearía dicha resolución.

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Y aunque pocos se atreven a charlar abiertamente del asunto, la licitación tiene al mercado energético molesto. Para abogados que examinan el tema y empresarios interesados en el negocio, las contraindicaciones dadas a última hora por Etesa y avaladas por ASEP son un grave error, puesto que dichas empresas participantes son compañías vinculadas con influyentes hombres en el mundo de los negocios regionales y con contratos millonarios en el país.

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